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Países árabes presionan a Blinken para que Israel ceda a un alto el fuego en Gaza

Estados Unidos se ha embarcado en una segunda ronda de consultas en Oriente Próximo desde que estalló la guerra entre Israel y Hamas, en un intento de conseguir una “pausa humanitaria” en la Franja de Gaza.

Tras el fracaso de su encuentro con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que reiteró la negativa de Israel a frenar la guerra, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, visitó este sábado Amán, donde se reunió con varios representantes de países de la región.

Jordania, Líbano, Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Egipto, junto a representantes palestinos, pidieron un alto el fuego inmediato, el incremento de entrega de ayuda humanitaria a la Franja y soluciones para poner fin al peligroso deterioro que amenaza la seguridad de la región ante la escalada del conflicto. El ministro de Exteriores jordano, Ayman al-Safadi, señaló que la reunión pretendía aunar “esfuerzos destinados a detener la guerra israelí contra Gaza y la catástrofe humanitaria que está causando”.

Blinken llegó al encuentro con las manos vacías, después de que Netanyahu vinculara cualquier tipo de alto el fuego temporal con la liberación sine qua non de los 242 rehenes que aún están en manos de Hamas.

Tras su visita a Tel Aviv, se intensificaron los combates entre tropas israelíes y militantes de Hamas, junto con los ataques aéreos israelíes, que golpearon un convoy de ambulancias que se dirigía al hospital de al-Shifa y una escuela de la agencia de Naciones Unidas para los refugiados (UNRWA), que acogían a miles de civiles. Blinken expresó que una pausa en el conflicto no sólo aliviaría el empeoramiento de las condiciones en Gaza, sino que dejaría espacio para poder discutir un futuro posconflicto, para tratar qué autoridad podría reemplazar a Hamas en la Franja y bajo qué condiciones.

La Autoridad Palestina -que gobierna en Cisjordania-, organizaciones internacionales o potencias de la región, están entre las posibilidades que barajan Blinken y los funcionarios estadounidenses para controlar la seguridad de la Franja de Gaza una vez termine la ofensiva israelí, aunque de momento estas ideas han sido recibidas con poco entusiasmo entre los líderes árabes.

ESCASEZ DE LA AYUDA HUMANITARIA

En Amán, Blinken también se reunió con representantes de la UNRWA, que han insistido en el aumento de entrada de ayuda humanitaria en la Franja, especialmente combustible y material sanitario para poder asistir a los heridos. Desde el inicio de la guerra el pasado 7 de octubre, 77 empleados de la organización han muerto en Gaza por ataques israelíes.

Blinken mantuvo un encuentro bilateral con el primer ministro interino del Líbano, Najib Mikati, a quién agradeció su liderazgo para “evitar que el Líbano se vea arrastrado a una guerra que el pueblo libanés no quiere”. El jefe de la diplomacia estadounidense aludía así, al discurso del líder del partido chií Hizbulá, Hasan Nasrala -respaldado por Irán y que apoya a Hamas- que tiene una gran influencia sobre el Líbano. Nasrala descartó entras por completado en la guerra, aunque dejó clara su intención de continuar ejerciendo presión en la frontera norte de Israel.

Pocas horas después de su discurso el viernes, Hizbulá intensificó sus ataques contra posiciones militares israelíes, con misiles más pesados. Blinken también se reunió con el ministro de Exteriores catarí, Mohammed Bin Abdulrahman Al Thani, cuyo país se ha convertido en el mayor negociador para la liberación de rehenes de Hamás y también ha mediado para permitir la salida de más de 600 nacionales extranjeros de la Franja de Gaza. Ninguno de los líderes hizo declaraciones tras el encuentro, aunque Al Thani participó en una reunión grupal posterior, junto a sus homólogos de Jordania, Egipto, Arabia Saudí y EAU.

Los ministros denunciaron la ofensiva israelí en Gaza, que según ellos, “constituye un castigo colectivo ilegal contra el pueblo palestino”. También expresaron su rechazo por el coste civil de la operación militar israelí, que ya ha causado 9.227 civiles palestinos muertos y reiteraron la urgencia de incrementar la entrada de ayuda humanitaria.

Por su parte, el rey Abdalá de Jordania, quién tiene buenas relaciones con Israel y Estados Unidos, llamó esta semana a su embajador en Tel Aviv y declaró que no regresaría hasta que termine la guerra en Gaza. Poco antes del encuentro con Blinken, aseguró en una llamada con el canciller alemán Olaf Scholz que la campaña militar israelí “no tendrá éxito” y que la única solución permanente es reactivar las negociaciones sobre un Estado palestino independiente junto a Israel.

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