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Todo lo que debes saber sobre el coma inducido

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El coma inducido es una interrupción profunda de la función cerebral que se provoca de forma deliberada mediante el uso de algunos medicamentos. Se trata de una herramienta terapéutica que se emplea en el tratamiento de algunos pacientes.

Durante el coma inducido la persona entra en un estado controlado de inconsciencia. El procedimiento es muy similar al que se lleva a cabo cuando se aplica anestesia general para una cirugía. Sin embargo, en este caso el estado es más profundo y se mantiene por más tiempo.

Durante el coma inducido se realiza un monitoreo continuo y detallado del paciente. En términos generales, se trata de un procedimiento seguro. Aun así, lo indicado es utilizar esta herramienta terapéutica solo por el tiempo estrictamente necesario.

¿Qué es un coma inducido?

El coma inducido es un estado de inconsciencia profundo, pero reversible, que los médicos inducen de forma controlada mediante el uso de fármacos. Con ello se logra un estado profundo de inactividad cerebral.

Los médicos solo acuden al coma inducido si no hay otras opciones. Ese estado permite que el cerebro descanse y no se esfuerce más de lo necesario. Esto provee una pausa que le permite recuperarse y sanar.

El objetivo de este procedimiento es lograr un nivel de sedación conocido como «supresión de estallidos». En ese estado el cerebro está en silencio y solo hay ráfagas muy breves de actividad. Asimismo, esta condición impide sentir y responder al dolor.

¿Cuándo se debe inducir el coma?

El motivo más habitual por el que se acude al coma inducido es la lesión cerebral traumática. Por lo general, ese tipo de lesiones provocan una inflamación en el cerebro. Esto, a su vez, genera una presión que reduce el flujo sanguíneo y el suministro de oxígeno al cerebro.

En esas circunstancias es muy probable que se produzca daño cerebral. Para evitarlo, se acude al coma inducido. El hecho de disminuir el flujo de sangre y el metabolismo del cerebro hace que los vasos sanguíneos se adelgacen. Esto ayuda a disminuir la inflamación y protege al cerebro de un daño mayor.

Hay otras condiciones de salud que también pueden exigir la inducción del coma. Entre ellas están el estado epiléptico, el accidente cerebrovascular y la sobredosis de fármacos. También cuando hay quemaduras profundas y extensas, o lesiones muy dolorosas.

Asimismo, el coma inducido es un procedimiento que debe realizarse cuando un paciente necesita ventilación mecánica que va a durar más de lo habitual, o se requiere que no se mueva, no tosa o no consuma mucho oxígeno.

¿Cómo es el procedimiento?

El profesional encargado de iniciar el coma inducido es un anestesiólogo. Una vez que el proceso está en marcha, es el personal de la UCI quien controla de cerca los signos vitales y la actividad cerebral. Este personal incluye médicos, enfermeras y otros proveedores.

Hasta hace un tiempo, la sedación comenzaba con barbitúricos. Hoy en día se emplea, por lo general, una combinación de opiáceos, benzodiazepinas, hipnóticos, anestésicos disociativos y dexmedetomidina. Por regla general, se utilizan propofol, pentobarbital y tiopental.

Lo usual es que los fármacos se administren por vía intravenosa a través de un catéter, de forma continuada. En todos los casos se busca la dosis más baja necesaria. Más adelante se lleva a cabo la administración por vía oral o mediante sonda nasogástrica.

La actividad cerebral se monitorea mediante electroencefalograma. Los fármacos son administrados por una máquina en las dosis precisas. El personal de la UCI evalúa de forma continua y hace ajustes a las dosis, si es necesario. Cuando los médicos deciden que es seguro, se revierte el proceso para que el paciente recobre la conciencia.

Posibles riesgos y complicaciones

El coma inducido solo se emplea como última alternativa y solo si los beneficios superan los riesgos. Este estado no debe permanecer por mucho tiempo y siempre debe ser monitoreado de cerca.

Todo lo anterior se debe a que el coma inducido podría generar algunas complicaciones como las siguientes:

  • Formación de coágulos.
  • Infección pulmonar, en tanto una persona en este estado no puede toser.
  • Formación de escaras, debido a la presión.
  • Bajas de presión y del ritmo respiratorio, si los medicamentos no se manejan de forma adecuada.
  • Debilidad por inmovilidad.
  • Alucinaciones vívidas o pesadillas.
  • Problemas del corazón.

Algunas personas llegan a acostumbrarse a los fármacos y a las máquinas que mantienen el funcionamiento de los órganos. Esta es la razón por la que no se puede aplicar por un lapso demasiado prolongado ni a todo tipo de personas.

¿Cuánto tiempo puede durar?

Lo más común es que el coma inducido se mantenga por un lapso de entre dos días, como mínimo, y dos semanas, como máximo. Sin embargo, no hay una regla definitiva. El tiempo del procedimiento depende del tipo de lesión que tenga la persona y de la forma como evolucione.

Algunas personas han durado en coma inducido hasta seis meses o más. Sin embargo, el personal médico siempre buscará sacar al paciente de ese estado lo más pronto posible. En esto se toma en cuenta también el estado de salud previo de la persona y su edad.

Recuperación

Lo más habitual es que la dosis de fármacos se vaya reduciendo de forma paulatina. Se verifica que el cerebro vuelva a hacerse cargo de la respiración y de la presión sanguínea adecuada por un lapso de más de 24 horas. Además, se debe comprobar que la persona tenga señales de mejoría.

A medida que la persona sale del coma es posible ver si ese estado ha dejado una secuela o no. Al mismo tiempo que va despertando el paciente, se inicia un proceso de rehabilitación con un fonoaudiólogo, un kinesiólogo y un psicólogo.

Después de tres meses debe hacerse una evaluación a través de test psicológicos y neurológicos. El objetivo es medir la capacidad de concentración, de lenguaje y de movimiento. El tiempo de recuperación total depende de la lesión que llevó al coma inducido.

En general, entre más grave la lesión o el problema que dio origen al procedimiento, más tiempo demora la recuperación. Asimismo, entre más haya durado el coma, más tiempo requerirá para alcanzar la plena recuperación.

¿Un paciente en coma inducido puede escuchar?

Muchas personas se preguntan si un paciente en coma inducido puede escuchar. Los datos disponibles indican que sí. Mediante resonancias magnéticas se ha podido comprobar que, al recibir sonido, en estos pacientes se activa la corteza cerebral a nivel auditivo.

De lo que no hay evidencia es de la capacidad que tienen para entender lo que se les dice. Esto es difícil de corroborar, ya que los fármacos empleados en el coma inducido provocan amnesia. Se cree que la comprensión de los mensajes depende de la profundidad del coma.

De otro lado, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de California revela datos interesantes. La investigación indica que la captación de sonidos puede ser un indicador valioso.

Los científicos señalaron que en el caso de un coma no inducido por medios farmacológicos, se puede predecir la posibilidad de que el paciente despierte a partir de su respuesta a los sonidos. Mediante experimentos se comprobó que quienes muestran capacidad para distinguir sonidos son los que luego despiertan.

El coma inducido, un tratamiento extremo

El coma inducido es una medida extrema que solo se aplica si no hay alternativa. Hay casos en los que el paciente no responde, incluso después de retirar la administración de fármacos. En esos casos se habla de un estado alterado de conciencia.

Es imposible hacer un pronóstico general para quienes han pasado por un estado de coma inducido. La evolución dependerá de la lesión o el problema de salud que dio origen al procedimiento. Asimismo, al salir de ese estado puede haber secuelas, pero no siempre se sabe si se deben al problema original o al estado de coma.

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