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Las cinco enseñanzas de Daniel Ek, fundador y CEO de Spotify

Spotify es el servicio de suscripción de streaming musical más popular del mundo, con una comunidad de 286 millones de usuarios, entre ellos 130 millones de suscriptores al servicio Premium en 92 mercados. El responsable de este éxito es su fundador y CEO, el sueco Daniel Ek.

El magnate de 37 años es el responsable del cambio en la manera que buena parte de la sociedad global consume música desde que lanzó la plataforma en 2008, al punto que fue calificado por la revista Billboard en 2017 como la persona más influyente de la industria discográfica del año.

En una extensa entrevista con The Observer Effect, Ek brindó algunas ideas y aspectos de su vida que pueden servir de guía para los emprendedores que buscan cómo llevar sus proyectos hacia el éxito. La charla se centró en cinco temas principales: cómo pasa un día típico de su vida; cómo concibe el aprendizaje y su aplicación tanto en el plano personal como profesional; las enseñanzas adquiridas a lo largo de los años en que ha estado al frente de Spotify; el perfeccionamiento de sus algoritmos; y las que considera son las claves para optimizar las reuniones de trabajo.

-Un día típico

Ek consideró que su rutina de mañana puede sonar “increíblemente perezosa en comparación con algunos líderes”. “Me levanto alrededor de las 6:30 de la mañana y paso algo de tiempo con mis hijos y mi esposa. A las 7:30 me voy a ejercitar. A las 8:30 salgo a caminar, incluso en invierno. He descubierto que aquí es donde a menudo pienso mejor. A las 9:30, leo de 30 minutos a una hora. A veces leo las noticias, pero también encontrarás una pila de libros siempre girando en mi oficina, junto a mi cama, en las mesas de la casa. Libros sobre historia, liderazgo, biografías. Es una mezcla bastante ecléctica, como mi gusto por la música”.

Su “día de trabajo”, expresó, “realmente comienza a las 10:30”. E indicó que una de las razones principales por las que no toma “grandes decisiones al principio del día” no tiene que ver con que “no sea productivo”, sino por un tema meramente geográfico. “Tenemos muchos de nuestros empleados en los Estados Unidos y, en consecuencia, me he preparado para trabajar de esa manera”, explicó.

No obstante, su abordaje varía dependiendo del que será su rol en la reunión: “También pienso en eso. A veces soy el que aprueba. Otras veces, se supone que debo venir con una perspectiva reflexiva sobre si una iniciativa tiene sentido o no”, dijo.

“La verdad es que es totalmente contextual. Encuentro crucial ser franco sobre el papel de cada uno en las diferentes reuniones, creo que esto es súper, súper importante. A menudo ese es mi tema número uno: asegurarme de que sé qué papel estoy desempeñando”, expresó.

Una vez dentro de la reunión, Ek identificó otros dos elementos claves para lograr que sea eficiente: “Qué el resultado deseado de la reunión sea claro de antemano; y que las diversas opciones sean claras e idealmente estén presentes de antemano”.

Ek explicó cuáles son los pasos que él toma para evitar que ello suceda: “A veces usamos un pre-registro. Las prelecturas son una gran manera de compartir el contexto para que los asistentes puedan entrar rápidamente en el meollo del asunto y no pierdan tiempo en poner a todos al corriente”, dijo.

Es tal la importancia que le da Ek a la composición de las reuniones que las calificó como “la mayor fuente de optimización para una empresa”. Explicó que no aboga por realizar una menor cantidad de reuniones, sino de optimizarlas.

-Sobre la importancia del aprendizaje constante

Ek se definió a sí mismo como una persona “muy, muy insaciable y curiosa”. Para fundamentar su declaración, recordó un hecho que lo marcó: “Empezó cuando era un niño de cinco años y obtuve mi primera computadora, cuando mi familia no podía realmente permitirse ese tipo de compra. Se rompió y no supe qué hacer con ella. Así que decidí intentar arreglarla yo mismo. Por un tiempo, no pude entenderlo. Cuando finalmente lo descubrí, la liberación y el poder que sentí fue increíble. Lo recuerdo vívidamente”, contó.

Ese episodio, indicó, le enseñó desde una edad temprana que con “suficiente dirección, energía y enfoque” es “muy posible resolver incluso los problemas más complicados”.

Ek explicó que en la actualidad no piensa “tanto en el proceso de aprendizaje” como en “pasar tiempo pensando en lo que es importante aprender”. “¿Cuáles son las cosas que podrían ser útiles para que yo comprenda mejor, para ser más empático? ¿Cuáles son las cosas que podrían ser sólo tangenciales, áreas interesantes que no tienen relación con lo que estoy haciendo hoy, pero que, con el tiempo, me harán una persona más interesante, me harán un mejor marido, me harán un mejor padre?”, describió.

Spotify habita en millones de celulares, tablets, consolas de videojuegos y computadoras

Y refirió a un concepto esbozado por el creador de Tesla y SpaceX, Elon Musk, para respaldar el suyo: “el aprendizaje se asemeja a un árbol: ves el tronco, las ramas y las hojas. Cuando me propongo abordar algo – para resolver algún problema o crear algo nuevo – al principio, parece insuperable. Cuando entras en un nuevo campo, no sabes nada; ¡ni siquiera sabes de qué habla la gente! Suena como si fuera un idioma extranjero el que la gente está hablando. Pero, sé por mis experiencias – volviendo a mi yo de cinco años – que si persevero, si sigo en esta dirección, eventualmente comenzaré a ver lo que se parece a una rama o un tronco, y luego una o dos hojas, y entonces puedo empezar a juntarlas. Eventualmente, veré el árbol entero. Sólo sé que ese es el proceso. Trato de repetirlo lo suficiente para que se convierta en un hábito”, describió.

-Sobre Spotify y la adquisición de contenidos

Ek explicó que perfeccionar esta veta de la plataforma fue “un aprendizaje difícil” que estuvo lejos de ser “una línea recta” aunque así lo pareciera.

“No fue así en absoluto. Hicimos muchos intentos y probamos muchas cosas diferentes. Probamos un servicio de video, que no pareció funcionar para nosotros. Intentamos adquirir algunos podcasts sólo para ver si eso funcionaba. No funcionó, etcétera”, explicó.

Y describió su estrategia para tomar perspectiva de los desafíos y encontrar la mejor manera de abordarlos: “Siempre me ha fascinado buscar muchos puntos de vista diferentes. En realidad, probablemente paso más tiempo con otros líderes empresariales fuera de la tecnología. Me encanta aprender sobre los procesos creativos de los demás. Como músico aficionado y como alguien que ama la música, eso me fascina”, dijo.

-Sobre los algoritmos de la plataforma

Ek describió a los algoritmos como una herramienta central en su ambición de llegar a mil millones de usuarios en todo el mundo. “Queremos convertirnos en un destino único para toda la música y los podcasts que la gente ama”, dijo.

Para llegar a ese objetivo, indicó, trabajar con audio lo posiciona en una mejor posición que si lo hiciera con video: “Hoy en día el audio consume aproximadamente la misma cantidad de tiempo para los usuarios que el video, sólo que con un contenido más corto. Por ejemplo, una sola pista de música, que dura una media de tres o cuatro minutos, obviamente, puede consumir mucho contenido musical en el lapso de una hora en comparación con un solo programa o episodio.

Ello, indicó, le da a Spotify “una enorme visión de lo que la gente escucha tanto musical como culturalmente” y, en consecuencia, le permite calibrar los algoritmos para “para crear una experiencia altamente personalizada”. “Y ahora con los podcasts y las noticias, nuestros oyentes pueden estar expuestos a documentales, contenido educativo, entretenimiento – una amplia gama de material”, describió.

Ek rechazó contrastar a los algoritmos con las posiciones editoriales. E indicó que busca “casar” a ambos. Internamente lo llamamos “algotorial”. El mejor ejemplo son los algoritmos en su encarnación actual: los algoritmos son muy buenos para optimizar cualquier cosa que se quiera optimizar. No son muy buenos para llegar a una solución creativa cuando no está claro cómo expresar el problema. La cultura a menudo se ajusta a eso. Eso es normal. Por ejemplo, si nunca has visto algo antes, y no sabes lo que es, ¿cómo puede un algoritmo optimizarlo?”, explicó.

Y agregó: “Típicamente, llegamos a hipótesis impulsadas por el ser humano y por la cultura de las cosas que creemos que pueden encajar en el mundo, incluso si el algoritmo pudiera decir lo contrario. Esta es la belleza de que la visión editorial y los algoritmos trabajen juntos; nosotros, como empresa, queremos asegurarnos siempre de que no sólo estamos dando forma a la cultura, sino también reflejándola. Vemos a nuestros creadores de la misma manera. Curamos algunas de estas hipótesis de contenido, pero muchos de nuestros creadores proponen hipótesis innovadoras, y entonces es nuestro trabajo tratar de probarlas, y hacer que nuestros algoritmos las optimicen”.

Ello, explicó, lleva a “un resultado muy diferente de lo que se ve en otros ámbitos de la tecnología”. “Seguro, sí tenemos episodios de retroalimentación, pero creo que cuando leo y veo la parte buena del algoritmo de Spotify todavía hay muchos hallazgos afortunados”. Y concluyó con un ejemplo: “La gente no sólo ve las cosas que espera oír. Discover Weekly es un gran ejemplo de esto. Parte de esto se debe a que nos centramos mucho en no crear estos bucles de retroalimentación mediante el uso de ‘algotorial’”.

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